¿Cómo debería de ser el flujo del proceso de construcción?
Miércoles, Febrero 4th, 2009
Reinventarnos y crecer es posiblemente la enseñanza. El reto, un cambio de valores y de ciclo económico del que extraigamos una serie de premisas vitales que rediseñen nuestras prioridades, y con esfuerzo perduren en el tiempo.
En el proceso del desarrollo urbanístico han tenido demasiada presencia agentes externos, que sin la intención de crear valor añadido han falseado la realidad del mercado. El mercado debe siempre que estar equilibrado, al menos si se cree en un mercado justo, con inmuebles de calidad que no sean una quimera. Estamos obligados a aprender. Lo gracioso, o triste, es que muchas de las claves a tener en cuenta vienen del pasado, de un pasado menos lesivo con el entorno y más preocupado por cubrir las necesidades reales. Permítanme pues hacer una reflexión sobre como debería ser y no es, el desarrollo del proceso constructivo.
El hombre tiene una necesidad eminentemente social y política. Los antiguos griegos consideraban que la vida del hombre debía estar en armonía con las leyes de la naturaleza y los principios de la razón. Como ser racional, el hombre sólo puede desarrollarse dentro de una vida política y social, así por naturaleza, el hombre es un animal político, y en este contexto es el Estado el que representa la forma más idónea de vida, permitiéndo que el animal político se desarrolle. Estas ideas cobraron plena expresión en Aristóteles, quien encuentra el origen de la sociedad en los esfuerzos humanos encaminados a satisfacer deseos y necesidades individuales.
El éxito en el desarrollo de ‘vecindarios con vida’ depende esencialmente del respeto a una serie de aspectos clave y secuenciales del desdoblamiento.
Estos aspectos clave nos aseguran que los procedimientos esenciales reciben una atención cuidada. Incluyen tanto procesos puramente sociales como técnicos. Los pasos que a continuación se describen nos aportan un modelo mediante el cual las autoridades, los constructores, arquitectos y promotores pueden trabajar conjuntamente con la gente que vive e interactúa en el vecindario, por lo que se puede generar un conjunto humano y ecológicamente consciente de forma gradual con su entorno.
Es necesario generar una conversación entre el vecindario y el objeto del proyecto, pues solo así podremos garantizar una integración no lesiva con el mismo.
El flujo general de los procesos es complejo porque incluye la creación de lazos entre la gente, mientras que simultáneamente se tienen en cuenta multitud de aspectos técnicos relativos al suelo, las edificaciones y el gobierno municipal.
Existen una docena de aspectos clave que llevan a cabo un papel fundamental en el desdoblamiento de un ‘vecindario con vida’. Si dichos aspectos clave no se encontraran en su proceso o no se tuvieran en cuenta mientras el vecindario está formándose/creciendo, las posibilidades de que el vecindario sea un vecindario vivo, simbiótico, se verán drásticamente reducidas.
La guía que aquí se explica se deriva de los más de 40 años de experiencia de Christopher Alexander en el diseño y construcción de multitud de barrios de distintas naturalezas.
Con la experiencia se han extrapolado una serie de reglas que llaman la atención sobre una serie de consideraciones, y al mismo tiempo apoyan el trabajo con las características únicas de cada emplazamiento. (’Piensa en global y actúa en local’, a lo que yo humildemente añadiría, y deja el ego de lado).
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Condiciones para que se dé la vida durante el proceso.
- Imagina el vecindario con vida años después de la actuación.
- El terreno: Obtén la sensación de su topografía.
- Escribe tu código de generación.
- El desdoblamiento geométrico del vecindario.
- Tiempo, dinero, programa presupuestario, y gestión de proyecto.
- Diseño de las edificaciones y construcción. La interconexión de los equipos de trabajo y de las familias.
- La gestión de la construcción en acción. Subcontratas y artesanos trabajando bajo contratos flexibles con precios pre-establecidos.
- Mantenimiento, mejora y continuidad de la vida del vecindario.
Condiciones prácticas decisivas para que funcione la vida en un vecindario moderno.
Las siguientes son las condiciones más importantes para un proceso de vida y tienen que estar presentes en la implementación de un proceso de desdoblamiento exitoso.
Énfasis reducido en el Beneficio Final.
No se puede cuidar simultáneamente la Tierra y el objetivo de lograr el rendimiento máximo posible a corto plazo. La expectativa de beneficio del promotor debe de mantenerse dentro de unos parámetros razonables, establecidos como la recompensa obtenida por un trabajo bien realizado, y no como el objetivo principal porque de ser así el objetivo económico a corto plazo nubla la visión de la meta real, que debe de ser un vecindario con vida, un vecindario moderno y competitivo que genere espacios de ocio, de vida, de trabajo,….
Olvida la especulación del suelo.
Adicionalmente, el beneficio no tiene porque ser exclusivamente logrado a través del aumento de la explotación del mismo (más viviendas o espacios comerciales), sino que acorde al nivel de administración responsable del suelo que se ha logrado.
Mínima dependencia de los préstamos y pagos de intereses.
Siempre dentro de lo posible, la construcción debería de estar auto-financiada. El pago de intereses obliga a una ejecución del proyecto más corto placista con el fin de minimizar los costes financieros y esto nubla una vez más nuestro objetivo. (Yo personalmente creo que es un error, y que la financiación bancaria del proyecto es una garantía, simplemente hay que establecer períodos de carencia de pago del principal o bien negociar de una forma responsable y pseudos pesimista el retorno del escenario de desarrollo con el fin de no vernos apurados en dicho aspecto).

Re establecer el orden de la toma de decisiones.
De forma diferente a lo que sucede en la toma de decisiones en proyectos convencionales, que trabajan desde una plantilla de infraestructuras (delimitaciones de lotes, calles, aceras, …) un proceso de desdoblamiento establece una estructura que empieza con la ubicación de los árboles, la topografía del terreno, las vistas y los edificios existentes en el área de actuación. Estos cambios en el orden de la toma de decisiones del proceso lo replantean todo. Jardines, volúmenes de edificación, ventanas, caminos, plazas, calles, paredes, mobiliario urbano, ya que cada estructura emerge de las necesidades en el proceso.
Los centros ‘vivos’ deben de dominar el proceso.
La Creación de centros neurálgicos es el primer aspecto geométrico del desdoblamiento del vecindario. A partir de ahí la ubicación gradual de los emplazamientos más positivos y los volúmenes edificatorios se sucede.
La gestión profesional del proyecto.
La gestión de proyectos civiles y residenciales que contemplan la dirección económica, temporal, presupuestaria, de diseño, etc… debe de ser realizada desde la perspectiva de cobro de las tasas profesionales normales con el fin de reducir la presión en la búsqueda del beneficio a corto de todo el proceso de desarrollo, y así lograr una independencia y objetividad a la hora de realizar la toma de decisiones, dentro del contexto de lo que será mejor para el vecindario en sí mismo y su perdurabilidad basada en la habitabilidad, prestaciones,…
La participación ciudadana durante el proceso de trabajo.
A la hora de generar un lenguaje de patrones, un código generativo, un diseño de espacios y una forma de presentación, es interesante lograr la participación de los habitantes. Cuando se involucra a la gente, incluso a un número reducido de personas que representen a una o varias comunidades, fundamentalmente altera los sentimientos de éstos para con el desarrollo y estrecha los lazos con el vecindario. (Discrepo…)
Cuestionarios de interés.
Hay que cuestionar el interés que las distintas propuestas de desarrollo puedan obtener. Los dibujos no se muestran hasta que no se haya evaluado el interés.
Un proceso constructivo flexible.
El diseño y la construcción de las edificaciones mediante un métodos que permitan la flexibilidad y por la tanto la adaptación y/o corrección de posibles fallos de diseño sobre el propio terreno, obliga a la interconexión y la fluidez de información entre los equipos de trabajo involucrados así como el público objetivo.
Modificar el diseño durante la construcción.
La calidad del diseño se debe poder mejorar, sobre todo en los espacios públicos a medida que el vecindario va tomando forma.
En mi humilde opinión, de éste modo se pueden mejorar el diseño y la toma de decisiones vinculadas a un proyecto de desarrollo, que no olvidemos, condiciona e influye intensamente en la vida de los habitantes del barrio/ciudad. Las actuaciones urbanísitcas perduran en el tiempo, y por tanto la influencia que ejercen sobre la gente. Todo ello, constituye una importante responsabilidad que se tiende a obviar, dejándo a las ciudades y barrios con actuaciones absurdas, desarrollos estúpidos e ineficaces, manchurrones de ego, que sufren los ciudadanos durante décadas y contra los que hemos de luchar desde la razón y la humildad.






