La vida social y urbana
Lunes, Marzo 24th, 2008
Últimamente me ha dado por observar plazas. Es curioso pero he visto plazas muy bonitas, bien cuidadas y totalmente desiertas. He vuelto a distintas horas con mismo resultado. Otras plazas, menos organizadas las he encontrado con vida. Entonces me vino a la cabeza la pregunta, una pregunta que quisiera dejar en el aire para ver si alguien tiene una o más respuestas. Estoy convencido que la respuesta es una matriz de muchos factores. Perdón, la pregunta: ¿Por qué unas plazas tienen vida y otras no?
A los Ayuntamientos y a los promotores se les debe, o deberÃa, de caer el alma a los pies cuando ven que un espacio libre, que ha costado un dineral (ya todo cuesta un dineral) y que sigue costando mantenerlo, permanece muerto, sin vida, sin alma, sin uso, sin sentido. Es eso, un espacio libre, en lugar de un espacio de ocio, de diversión, de encuentro, de intercambio de historias cotidianas.
Creo que para crear una plaza hay que caminar por la zona y percibir las energÃas (esas cosas se perciben cuando uno está abierto, en silencio y se toma la molestia de escuchar). Creo que los arquitectos últimamente tienen la sensibilidad del autocad/archicad, diseñando desde sus despachos, con frÃos datos de topografÃas,.. Faltan las energÃas del lugar, las que lo hace único, y éstas solamente se perciben desde el terreno, allà de pié a distintas horas del dÃa y la noche, callados. Falta observar el flujo de gente, sus costumbres y de intuir, o por qué no, de preguntar sus necesidades. Una plaza no tiene vida por poner una serie de bancos alineados que ni siquiera invitan a la tertulia, porque para hablar necesitarÃas un megáfono. No se logra la vida con un parque infantil de plástico, ni con un suelo de hormigón infinito. Falta escuchar, todos deberÃamos de caminar más despacio, sentarnos de vez en cuando y escuchar. Escuchar dentro y fuera de nosotros, escuchar.





